Mi Palabra No volverá a mi vacía…
February 6, 2009 by
Filed under Vivir Enamorado
“Solo tenemos que creer…”
“Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,” así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mi vacía, sino hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envíe.”
Isaías 55:10-11 Reina Valera 60.
La biblia es la Palabra de Dios: una brújula. Cuyo norte es constante, firme, inconmovible-nunca cambia. Esa Palabra, llena del Espíritu Santo, es la que da vida tal como nos dice Jesús en Juan 6:63, “El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espiritu y son vida.”
Esa vida esta en el Verbo de Dios; esta palabra es el Verbo de Dios; el Verbo, su palabra es Dios el cual creo todo en existencia:
Juan 1:1-5 nos dice: “En el principio era el Verbo y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por El fueron hechas y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En el estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.”
En Génesis Dios creo al mundo entero con su palabra, y con su espíritu dio aliento y vida al hombre. No podemos pasar por alto el poder que tenemos en Dios a través de su palabra. Si estamos en su Palabra, estamos en Cristo. Si estamos en Cristo estamos en su palabra (la Biblia).
Juan 15:3-8 nos dice, “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.”
Dios nos dio poder en Cristo por su palabra; Cristo y su nombre, Jesús. Mayores cosas haremos que las que El hizo nos dijo Jesús. Sumergiéndonos en su palabra nos sumergimos en Cristo, nos sumergimos en Cristo y su poder fluirá a través de vasos limpios, porque su palabra nos limpia, ósea, esos hábitos y malas costumbres que están en la carne o en nosotros mismos serán arrancados pedazo a pedazo hasta llegar a la plenitud de Cristo.
La última vez que leíste la Biblia, ¿Dios le hablo? ¿Cuál fue su palabra? ¿Anotaste estas palabras en un cuaderno o libreta? ¿Sentiste una impresión en su corazón?
Entendamos que la Biblia, la Palabra de Dios, es una brújula. Su Norte-constante, firme, inconmovible-nunca cambia. Su palabra esta llena del Espíritu Santo, el Espiritu de Dios es nuestra vida la cual es la luz de los hombres. Es la lámpara a nuestros pies que alumbra nuestro camino. Nosotros somos la tierra, su semilla ha sido sembrada en nuestros corazones – esa semilla es Jesús.
Declara el milagro que desea, que necesitas; tienes en Cristo Jesús el poder de su palabra que “será prosperada en aquello para que la envíe.” Dios, Isaías 55:10-11. Medite en los versículos presentados en este artículo. Para Dios, nada es imposible, creed en su palabra.


