Monday, February 6, 2012

Pancitos en la Canasta

May 29, 2010 by  
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Pancitos en la Canasta


En la cocina, al lado de la tostadora, tenemos una canasta donde guardamos el pan, pan en rebanadas, pan francés, pan cubano etc. Cuando tengo el antojo de pan, le unto mantequilla, mermelada de uva o mantequilla de maní y pedacito a pedacito me lo voy saboreando.

Pero, dependiendo del tipo de cremita o pan que coma, siempre me lleva a tiempos inolvidables, recuerdos bellos e inolvidables. Por ejemplo, recuerdo la mesa de mamita, mi abuela, abuela Isolina, en la cual me sentaba en ella mientras el aroma de café suavemente me acariciaba hasta despertar. Los gallos rompiendo un nuevo amanecer al sonar el grito de su canto. Los rayos del sol pintando las paredes del comedor de amarillo amanecer, acompañado con su novia brisa fresca, bañada con olor a nuevo día…los dos paseando por la puerta y las ventanas de la de la casa – que sabroso ese café en ese tipo de escena. Que sabroso esa comidita y tan lejos que me lleva – “mi borinquen querida,” dice la canción.

¿Recuerdas el día cuando recibiste las llaves de la casa que a pesar por un crédito destrozado parecía no poder realizar el sueño de ser dueños de una casa propia?

Estos son recuerdos que al tomar un pancito me inspira, me alienta y me anima a adorar al creador. Son momentos que vivo nuevamente un momento inolvidable.

De igual manera tenemos que tener una canasta de recuerdos de las bendiciones y obras que Dios ha hecho en nuestras vidas en las buenas y en las malas.

El Salmos 77 nos dice:

10 Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo.

11 Me acordaré de las obras de JAH; Sí haré yo memoria de tus maravillas antiguas.

¿Recuerdas el día cuando recibiste las llaves de la casa que a pesar por un crédito destrozado parecía no poder realizar el sueño de ser dueños de una casa propia? Con todo eso Dios abrió las puertas para tenerla. ¿O no recuerdas el momento cuando recibiste el aumento en el trabajo cuando menos lo esperaba? O ver lo que pensabas ser imposible: su hija graduarse de la escuela superior cuando sus acciones y comportamiento demostraba un desinterés en los estudios…pancitos sabrosos que tenemos que recordar y  saborearlos alcanzando la canasta del amor de Dios…porque Dios lo ha hecho así:

Efesios 1:3

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo…”

Efesios 3:20

“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros…”

Siempre tendremos la mala voz susurrando cosas dañinas, mentiras destructivas y opuestas a la palabra de Dios.

Cuando estamos flaqueando, débiles, decaídos, cansados  y abrumados, pensando en darnos por vencidos- tenemos la canasta – tenemos que volver a ella. Vamos a recorrer los momentos cuando nuestras lagrimas fueron secadas por su gracia, y su amor fue nuevamente derramado sobre nuestros corazones. Estos son panes donde celebramos “los años de la diestra (victoria) del Altísimo.” Esto nos ayudará a continuar el camino del Altísimo. El recordar es volver a vivir el rescate y socorro de la luz y vida de la humanidad – el Todopoderoso.

Siempre tendremos la mala voz susurrando cosas dañinas, mentiras destructivas y opuestas a la palabra de Dios. Ese es el oficio y la vocación, del ángel de las tinieblas – el adversario. El volver a estrechar manos cansadas a la canasta de panes llenos de aliento, ánimo y fuerzas nuevas, que muestran la grandeza del Ángel de Jehová, es volver a ser renovado en las fuerzas nuevas de la Rosa de Sarón. Porque El nos levantará como creyentes fuertes, creyentes rejuvenecidos, renovados y determinados en no caer en las mentiras del enemigo.

“Este pan es Cristo – la Palabra de Dios.”

Isaías 40:28 nos dice:

“¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansaran; caminarán, y no se fatigarán.”

Las palabras, “no has sabido, no has oído…” son implícitas que en un tiempo de desesperación fueron habladas a el pueblo Judío. Vemos que son las palabras que se tienen que recordar y jamás olvidar. Son utilizadas para alentarnos y llevarnos a la canasta de panes llena de victorias, esos panes sabrosos, empapados con amor y llenos con muchas fuerzas de recuerdos armados con los imágenes de grande salvación. El recordar las palabras de Dios es tener el pan de nuestro diario vivir:

Mateo 6:11

“El pan nuestro, dánoslo hoy…”

Este pan es Cristo – la Palabra de Dios:

Juan 1:1 (traducción en el lenguaje actual): “Antes de que todo comenzara y a existía aquel que es la Palabra. La Palabra estaba con Dios, y era Dios.”

Es la Biblia- la Palabra de Dios. Es la cual tenemos que guardar en nuestros corazones para no pecar en contra de nuestro Creador, (Salmos 119:11). La misma que nos dará largura de días y paz añadida, la cual será medicina a nuestros cuerpos y refrigerio para nuestros huesos, (Proverbios 3:1-2, 8). La misma que vino hacer su morada en nuestros corazones:

“Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.”

Romanos 5:5

“…porque el amor de Dios fue derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.”

¿Y quién es ése Amor?

1 Juan 4:8 nos dice quién es ése amor:

“El que no ama, no a conocido a Dios, porque Dios es amor.”

Jesús nos dijo que tenemos que guardar sus mandamientos y El y el Padre harán su morada en nuestros corazones:

Juan 14:23

“Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.”

¿Cómo y dónde comenzamos a buscar sus palabras?

Deuteronomio 6:4-9 nos dice:

“Oye, Israel: Jehová nuestro dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablaras de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.”

Dios le suplió a los Israelitas mana de los cielos que fue recogido hasta abastecerse y Jesús nos dice que le oremos a Dios que nos de el pan nuestro de cada día. Si no tienes una canasta comienza en tomar de la canasta que ha sido preparada para ti, por Dios, en su palabra…Jesús el cual es la palabra, el Pan del cual tenemos que comer diariamente. El es el Espíritu del cual es soplado sobre la Biblia, la cual en ella de El se habla…esta es la canasta que esta llenada milagrosamente con panes fresquitos, calientitos y sabrosos nuevamente cada día.

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar…”

Es una demostración de la misericordia de Dios, que nuevamente nos da con cada nuevo amanecer. Veras que pronto la canasta de panes será llena para que en un tiempo muy cercano tomes esos recuerdos que le alentará y animará cuando estés desesperadamente buscando paz entre los dilemas de la vida, entre las tormentas que parecen no parar – El es nuestra pan diario que llena nuestra canasta, el maná que de los cielos cae sobre nuestros corazones todos los días.

Les he dejado unos versículos que nos lleva a un acercamiento a nuestro creador. La palabra de Dios es el inicio para llegar a entender que Dios es nuestra salvación y nuestra fuente de interminables panes de paz, victoria y amor. Dios nos da la victoria y nuestro rescate cuando lo necesitamos y se convierten en panes sabrosos y munición para combatir las artimañas del enemigo y agradecimiento cuando somos bendecidos por nuestro Padre Celestial.

Y no se olviden del siguiente pasaje:

1 Pedro 5:8-11 dice lo siguiente:

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Mas el Dios de toda gracia, quien nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amen.”

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